Sentirse Bien

Ácido Fólico, también anticancerígeno

 El ácido fólico es una vitamina perteneciente al complejo B, también conocida como vitamina B9, folatos o folacina.
Es de extrema importancia su consumo por parte de las mujeres en edad reproductiva y por las embarazadas, pues protege al futuro bebé de presentar terribles malformaciones como ausencia parcial o total del cerebro, espina bífida, hendidura del labio y del paladar, entre otras.

Hay cada vez más especialistas que defienden la necesidad de que el ácido fólico sea consumido de igual manera por hombres y mujeres de cualquier edad, pues se han comprobado múltiples beneficios para la salud de todos. Según se lee en un ensayo del antropólogo Luis Jackson, de la Fundación Bengoa para la Alimentación y la Nutrición, esta vitamina del grupo B protege las células sanas, previene un tipo de anemia, contribuye a controlar la hipertensión, interviene en la formación del sistema nervioso, es beneficioso para el tratamiento de los síntomas asociados a la menopausia, reduce las probabilidades de padecer cáncer de colon, cáncer de cuello uterino y, en algunos casos, cáncer de seno.

El Dr. José Ramón Medina, miembro de la Asociación Venezolana de la Espina Bífida va más allá y, estudios en mano, sostiene que el ácido fólico disminuye la incidencia de osteoporosis, depresión, alzheimer y otros problemas funcionales del sistema nervioso central, especialmente en pacientes mayores de 60 años. Además, sostiene, es de utilidad en la prevención del síndrome de Down, cefaleas, artritis reumatoide, infertilidad masculina y hasta mejora la salud de la piel.

Habiéndonos paseado por los numerosos beneficios que recién se le descubren a esta vitamina del grupo B, es preciso indicar que la podemos obtener de los siguientes alimentos: hígado de pollo, espinacas, frijoles, caraotas, hígado de res o cerdo, hojuelas de maíz enriquecidas, lechuga, arvejas, remolacha, naranja, brócoli, tomate, lentejas, coliflor, huevo, mango o manga, mora, repollo, vainitas, aguacate, pan integral, piña, leche completa, maní tostado, yogurt, papa, batata, avena, pasta enriquecida, arroz, muslo de pollo, carne de res, sardinas, pechuga de pollo y alas de pollo.

Lamentablemente, es difícil conseguir todo el ácido fólico necesario a través de los alimentos, pues generalmente el aporte promedio de esta vitamina no supera los 200 microgramos. Por eso, muchos médicos recomiendan aumentar el consumo de los alimentos ricos en ella o ingerir suplementos de esta vitamina.




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Ácido Fólico, también anticancerígeno

 El ácido fólico es una vitamina perteneciente al complejo B, también conocida como vitamina B9, folatos o folacina.
Es de extrema importancia su consumo por parte de las mujeres en edad reproductiva y por las embarazadas, pues protege al futuro bebé de presentar terribles malformaciones como ausencia parcial o total del cerebro, espina bífida, hendidura del labio y del paladar, entre otras.

Hay cada vez más especialistas que defienden la necesidad de que el ácido fólico sea consumido de igual manera por hombres y mujeres de cualquier edad, pues se han comprobado múltiples beneficios para la salud de todos. Según se lee en un ensayo del antropólogo Luis Jackson, de la Fundación Bengoa para la Alimentación y la Nutrición, esta vitamina del grupo B protege las células sanas, previene un tipo de anemia, contribuye a controlar la hipertensión, interviene en la formación del sistema nervioso, es beneficioso para el tratamiento de los síntomas asociados a la menopausia, reduce las probabilidades de padecer cáncer de colon, cáncer de cuello uterino y, en algunos casos, cáncer de seno.

El Dr. José Ramón Medina, miembro de la Asociación Venezolana de la Espina Bífida va más allá y, estudios en mano, sostiene que el ácido fólico disminuye la incidencia de osteoporosis, depresión, alzheimer y otros problemas funcionales del sistema nervioso central, especialmente en pacientes mayores de 60 años. Además, sostiene, es de utilidad en la prevención del síndrome de Down, cefaleas, artritis reumatoide, infertilidad masculina y hasta mejora la salud de la piel.

Habiéndonos paseado por los numerosos beneficios que recién se le descubren a esta vitamina del grupo B, es preciso indicar que la podemos obtener de los siguientes alimentos: hígado de pollo, espinacas, frijoles, caraotas, hígado de res o cerdo, hojuelas de maíz enriquecidas, lechuga, arvejas, remolacha, naranja, brócoli, tomate, lentejas, coliflor, huevo, mango o manga, mora, repollo, vainitas, aguacate, pan integral, piña, leche completa, maní tostado, yogurt, papa, batata, avena, pasta enriquecida, arroz, muslo de pollo, carne de res, sardinas, pechuga de pollo y alas de pollo.

Lamentablemente, es difícil conseguir todo el ácido fólico necesario a través de los alimentos, pues generalmente el aporte promedio de esta vitamina no supera los 200 microgramos. Por eso, muchos médicos recomiendan aumentar el consumo de los alimentos ricos en ella o ingerir suplementos de esta vitamina.