Sentirse Bien

La necesidad de los recesos diarios

Nuestra agitada vida doméstica y laboral muchas veces nos impide darnos cuenta lo poco considerados que solemos ser con nuestro organismo, en este sentido, es muy importante que entendamos la importancia de brindarle breves descansos a nuestro cuerpo durante el día.

No se trata de dejar de hacer las cosas que tenemos pendientes, sino de hacerlas a otro ritmo. Debemos entender que por más atareados o preocupados que estemos por culminar alguna tarea, ésta no va a quedar mejor ni peor si no paramos un minuto y le damos un respiro a nuestra mente y a nuestro espíritu.

Sabemos que las múltiples tareas y obligaciones que debemos realizar cotidianamente nos absorben el 100% de nuestro tiempo y cuando finalmente acabamos la jornada, caemos sobre la cama como una piedra.

Lo primero que tenemos que hacer para modificar esta situación es crearnos el hábito del receso diurno: dos o tres paradas diarias de cinco minutos para tomarnos algo, respirar profundo o simplemente cerrar los ojos y dejar la mente en blanco, son suficientes para oxigenar nuestra mente y recargar el organismo de energía.

Puede parecer imposible lograrlo, difícil de recordar. Pero para comenzar, te sugerimos que coloques una alarma en tu celular o en tu computadora o simplemente escríbelo en un papelito y lo pones a la vista: “Tomar receso”. Verás como poco a poco comienzas a acostumbrarte y a darle a tu cuerpo el descanso que se merece.
 




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La necesidad de los recesos diarios

Nuestra agitada vida doméstica y laboral muchas veces nos impide darnos cuenta lo poco considerados que solemos ser con nuestro organismo, en este sentido, es muy importante que entendamos la importancia de brindarle breves descansos a nuestro cuerpo durante el día.

No se trata de dejar de hacer las cosas que tenemos pendientes, sino de hacerlas a otro ritmo. Debemos entender que por más atareados o preocupados que estemos por culminar alguna tarea, ésta no va a quedar mejor ni peor si no paramos un minuto y le damos un respiro a nuestra mente y a nuestro espíritu.

Sabemos que las múltiples tareas y obligaciones que debemos realizar cotidianamente nos absorben el 100% de nuestro tiempo y cuando finalmente acabamos la jornada, caemos sobre la cama como una piedra.

Lo primero que tenemos que hacer para modificar esta situación es crearnos el hábito del receso diurno: dos o tres paradas diarias de cinco minutos para tomarnos algo, respirar profundo o simplemente cerrar los ojos y dejar la mente en blanco, son suficientes para oxigenar nuestra mente y recargar el organismo de energía.

Puede parecer imposible lograrlo, difícil de recordar. Pero para comenzar, te sugerimos que coloques una alarma en tu celular o en tu computadora o simplemente escríbelo en un papelito y lo pones a la vista: “Tomar receso”. Verás como poco a poco comienzas a acostumbrarte y a darle a tu cuerpo el descanso que se merece.