Sentirse Bien

¿Eres una supermamá?

El término “supermamá” es un calco del inglés “supermom”, que el prestigioso diccionario Merriam-Webster define como “Madre ejemplar.|| Mujer que se ocupa de las tareas tradicionales del hogar, la crianza de los niños y al mismo tiempo mantiene un trabajo a tiempo completo”.

Si esta definición concuerda contigo, pues entonces es muy probable que seas una más del ejército de supermamás que hay en el mundo de hoy. Desde preparar el desayuno y alistar a los niños para que vayan al colegio hasta bañarlos, darles de cenar y acostarlos en la noche, pasando por llevarlos al médico, hacer las compras de rigor, atender la casa, el trabajo, el marido y un largo etcétera, muchas madres contemporáneas terminan sus jornadas casi extenuadas y sienten que no les queda tiempo para sí mismas.

Por naturaleza, la mujer está preparada para ser madre y, en algún momento de su vida, tarde o temprano, desea hacerlo realidad, independientemente de su carrera y compromisos y aspiraciones profesionales. La diferencia entre la época actual y la de nuestras abuelas es que ahora la maternidad es “una tarea más”.

El hecho es que en la vida moderna la preocupación por ser buenas hijas, por tener una formación académica, una carrera, un buen trabajo, una buena pareja con la cual formar eventualmente una familia, sin olvidarse de cultivar su propio intelecto, su salud, su belleza y su estado emocional hacen que la vida de muchas mujeres pueda traducirse en un continuo agotamiento y estrés. La pregunta que muchas se hacen es si se puede ser todo eso y al mismo tiempo ser feliz. ¿Acaso hay que renunciar a algo para conseguir la plenitud en todo lo demás?

La respuesta está en la búsqueda del equilibrio, el cual, desde luego, no todas pueden alcanzar. Teniendo una mente y un enfoque optimistas, el concepto de “supermamá” puede interpretarse como algo esencialmente positivo e incluso digno de admiración; motivo de orgullo para toda aquella madre que pertenezca a esa condición. De hecho la mayoría de las madres de hoy parecen en su gran mayoría dispuestas siempre a luchar en pro de alcanzar un balance y una compatibilidad llevadera y satisfactoria entre la maternidad y las demás facetas que tiene la vida.

Eso sí: hay que tener una buena dosis de humildad, sabiduría y autocrítica para saber que, así como hay madres de madres, también hay supermamás de supermamás. En pocas palabras, no basta con saberse “súper” por tener que multiplicarse y cumplir con múltiples obligaciones; hay que tomar en cuenta la calidad de lo que hacemos, como madres, como esposas y como profesionales. Dicen que el que mucho abarca, poco aprieta. Si sabes que, por querer o tener mucho que abarcar no estás haciendo las cosas como deberías, hazte entonces un examen de conciencia, autoevalúate, libérate de ciertas cargas y concéntrate en ponerle calidad a cuanto hagas. Por tu bien y el de los tuyos.




comparte con nosotros tus comentarios

12345

¿Eres una supermamá?

El término “supermamá” es un calco del inglés “supermom”, que el prestigioso diccionario Merriam-Webster define como “Madre ejemplar.|| Mujer que se ocupa de las tareas tradicionales del hogar, la crianza de los niños y al mismo tiempo mantiene un trabajo a tiempo completo”.

Si esta definición concuerda contigo, pues entonces es muy probable que seas una más del ejército de supermamás que hay en el mundo de hoy. Desde preparar el desayuno y alistar a los niños para que vayan al colegio hasta bañarlos, darles de cenar y acostarlos en la noche, pasando por llevarlos al médico, hacer las compras de rigor, atender la casa, el trabajo, el marido y un largo etcétera, muchas madres contemporáneas terminan sus jornadas casi extenuadas y sienten que no les queda tiempo para sí mismas.

Por naturaleza, la mujer está preparada para ser madre y, en algún momento de su vida, tarde o temprano, desea hacerlo realidad, independientemente de su carrera y compromisos y aspiraciones profesionales. La diferencia entre la época actual y la de nuestras abuelas es que ahora la maternidad es “una tarea más”.

El hecho es que en la vida moderna la preocupación por ser buenas hijas, por tener una formación académica, una carrera, un buen trabajo, una buena pareja con la cual formar eventualmente una familia, sin olvidarse de cultivar su propio intelecto, su salud, su belleza y su estado emocional hacen que la vida de muchas mujeres pueda traducirse en un continuo agotamiento y estrés. La pregunta que muchas se hacen es si se puede ser todo eso y al mismo tiempo ser feliz. ¿Acaso hay que renunciar a algo para conseguir la plenitud en todo lo demás?

La respuesta está en la búsqueda del equilibrio, el cual, desde luego, no todas pueden alcanzar. Teniendo una mente y un enfoque optimistas, el concepto de “supermamá” puede interpretarse como algo esencialmente positivo e incluso digno de admiración; motivo de orgullo para toda aquella madre que pertenezca a esa condición. De hecho la mayoría de las madres de hoy parecen en su gran mayoría dispuestas siempre a luchar en pro de alcanzar un balance y una compatibilidad llevadera y satisfactoria entre la maternidad y las demás facetas que tiene la vida.

Eso sí: hay que tener una buena dosis de humildad, sabiduría y autocrítica para saber que, así como hay madres de madres, también hay supermamás de supermamás. En pocas palabras, no basta con saberse “súper” por tener que multiplicarse y cumplir con múltiples obligaciones; hay que tomar en cuenta la calidad de lo que hacemos, como madres, como esposas y como profesionales. Dicen que el que mucho abarca, poco aprieta. Si sabes que, por querer o tener mucho que abarcar no estás haciendo las cosas como deberías, hazte entonces un examen de conciencia, autoevalúate, libérate de ciertas cargas y concéntrate en ponerle calidad a cuanto hagas. Por tu bien y el de los tuyos.