Sentirse Bien

Soy un pequeño cocinero

Es hora de pasarla bien, de divertirnos, aprender y saborear cosas deliciosas. ¿Cómo? Haciendo que nuestros niños se conviertan en pequeños cocineros para que nos ayuden con las tareas culinarias. Lo primero que debemos hacer es conseguirles un atuendo perfecto: un delantal y un sombrero de chef como mínimo, y… ¡a la cocina!

El segundo paso, pero no por ello menos importante, es asegurarnos de que todos los utensilios que vamos a usar sean seguros e inofensivos y que todo lo que implique acercarse al fuego de la hornilla o al horno caliente, sea supervisado por un adulto.
Las tareas que pueden hacer los niños varían según su edad, pero se pueden ir ampliando a medida que se van haciendo más grandes.

De uno a dos años: Lo ideal para los más pequeñitos es simplemente jugar con los elementos de la cocina para que se vayan familiarizando con ellos: el rodillo de amasar, las cucharas de madera, las tapas de las ollas, los envases de plástico, algunas frutas…

De dos a tres años: A partir de los dos años ya pueden ayudarnos a lavar las frutas y verduras, a limpiar o secar la mesa y a jugar con utensilios más complejos como el batidor de alambre y el colador. Los más grandes pueden también comenzar a mezclar ingredientes, amasar o cortar algunos alimentos con la mano. Es el momento ideal para practicar con los colores y las formas.

De cuatro a cinco años: A esta edad ya son capaces de elegir ellos mismos los ingredientes para una receta. También puede empezar a medir cantidades y leer los pasos que hay que seguir y practicar así la lectura. Les encantará aplastar papas para un puré o batir cremas. Pueden ayudar a poner la mesa con cierto orden y recoger después de cocinar.

De seis a diez años: A estas alturas ya estamos hablando de unos pequeños cocineros de verdad. Pueden preparar platos sencillos (sándwiches, pizzas, perros calientes), planificar un menú, hacer la lista de la compra y seguir las indicaciones de mamá o papá en la elaboración de una receta.
 




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Soy un pequeño cocinero

Es hora de pasarla bien, de divertirnos, aprender y saborear cosas deliciosas. ¿Cómo? Haciendo que nuestros niños se conviertan en pequeños cocineros para que nos ayuden con las tareas culinarias. Lo primero que debemos hacer es conseguirles un atuendo perfecto: un delantal y un sombrero de chef como mínimo, y… ¡a la cocina!

El segundo paso, pero no por ello menos importante, es asegurarnos de que todos los utensilios que vamos a usar sean seguros e inofensivos y que todo lo que implique acercarse al fuego de la hornilla o al horno caliente, sea supervisado por un adulto.
Las tareas que pueden hacer los niños varían según su edad, pero se pueden ir ampliando a medida que se van haciendo más grandes.

De uno a dos años: Lo ideal para los más pequeñitos es simplemente jugar con los elementos de la cocina para que se vayan familiarizando con ellos: el rodillo de amasar, las cucharas de madera, las tapas de las ollas, los envases de plástico, algunas frutas…

De dos a tres años: A partir de los dos años ya pueden ayudarnos a lavar las frutas y verduras, a limpiar o secar la mesa y a jugar con utensilios más complejos como el batidor de alambre y el colador. Los más grandes pueden también comenzar a mezclar ingredientes, amasar o cortar algunos alimentos con la mano. Es el momento ideal para practicar con los colores y las formas.

De cuatro a cinco años: A esta edad ya son capaces de elegir ellos mismos los ingredientes para una receta. También puede empezar a medir cantidades y leer los pasos que hay que seguir y practicar así la lectura. Les encantará aplastar papas para un puré o batir cremas. Pueden ayudar a poner la mesa con cierto orden y recoger después de cocinar.

De seis a diez años: A estas alturas ya estamos hablando de unos pequeños cocineros de verdad. Pueden preparar platos sencillos (sándwiches, pizzas, perros calientes), planificar un menú, hacer la lista de la compra y seguir las indicaciones de mamá o papá en la elaboración de una receta.